27 marzo, 2011

Viajar

Hagamos una parada en el tiempo, y volvamos años atras. A aquellos veranos en los que reinaba el paraiso.

Empezemos por los veranos de mi niñez. Dia tras dia en la playa tirada. Dando volteretas y exigiendo a mis padres que se bañasen en las aguas mas bonitas del mundo. Comiendo bocadillos de chorizo y tirando a la basura latas vacías de coca-cola. 



Papagayo.



Nos amigamos con la casa andante, y empezamos recorriendonos el Mediterraneo, lleno de playas de arena blanca y pescado frito. La alegria era la caracteristica preodominante en dicha parte, te impulsba a ser parte del pueblo en el que estuvieses.






Tarifa.



Luego dejamos atras las playas, pues como las de mi isla, ninguna. Visitamos paises nuevos, ciudades de cuentos, nos sumergimos en un mundo aparte. Nos dimos cuenta de que la Venecia italiana está algo lejos, asi que visitamos la segunda Venecia.



Amsterdam



El ultimo sitio Europeo que termine 
amando con locura fue New York dividido entre un millon y en miniatura. Calles, casas y hasta bibliotecas (nottin hill) de peliculas. Solo le pertenece una palabra: alucinante.




Londres.



Viajar es soñar una realidad

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