La tierra tembló...
Enterarme de tal suceso pudo ser mortal para mí. Normalmente cuando quiero que suceda algo, suelo estar maquinando en mi cabeza como será el momento, a qué hora, en qué sitio, etc. Pero claro, nunca pienso en la otra parte, que siempre es posible que suceda. Y claro está que sucedió. Fue tal sentimiento de rabia e impotencia que abordó mi cuerpo que no supe cómo reaccionar. Si llorar por lo que había ocurrido o ponerme a gritarle al mundo lo ingenua que fui. Son esos momentos en los que quieres salir a la calle y decirle al primero que pase: Sí, acabo de cometer un gran error, y lo acabo de pagar, ¿contento? Como si alguien quisiese que lo pasases mal, el egocentrismo te ciega. Sin embargo, aunque suene a persona necia, nadie se preocupa por maldecir tu ruleta de la suerte. La gente tiene mucho en qué ocuparse como para decir "quiero que Dalila lo pase mal". El fallo esta únicamente en ti, en tu rutina de siempre huir ante los problemas y cuando en algún caso excepcional no lo haces, no sabes cómo afrontarlo, tanto por inexperiencia como por el miedo que tienes a perder. No puede pedir cambios, cuando tú no los haces y siempre conduces en la misma dirección. Los cambios son por ambas partes. Lo que tu des, recibirás.

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