04 noviembre, 2011

Ritmo esperanzador.

Llega un momento en el día que lo único que quieres es aislarte de este mundo adentrándote en la música. Ir caminando por la calle y sentir que todo el mundo te mira pero no preocuparte, ya que estas escuchando canciones que te hacen pertenecer a un lugar superior fuera de esta sociedad con prejuicios. Los auriculares penetran tanto en tus oídos que simula la voz del cantante en un concierto, pero no estás en octava fila, no, estás al lado suyo y te está cantando al lado de la oreja, rozándote con la boca, notando cada cuerda vocal vibrar, y eso te hace sentirte especial.

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