14 diciembre, 2011

Inexistentes problemas.

Son las tres de la mañana y estoy acostada en la cama enrollada en una manta. No puedo dormir, mis pensamientos son demasiados numerosos como para que mi cerebro repose. En esa guía por mi corazón, lleno de tiempo malgastado, inesperada e involuntariamente te viene el recuerdo mas escondido debido al dolor que daba rememorarlo y sientes una punzada en tu estómago. Lo único que quise en ese momento fue soltar una leve carcajada. Fue como si todo lo último sucedido no tuviese importancia. Ha sido un intento de olvidar mediante diferentes experiencias nuevas pero no han valido la pena. Creí estar feliz viviéndolas pero en realidad no fue mas que mi máscara para rehuir de la angustia. Simplemente quise meterme en un mundo equivocado.

Cuando uno cree que su forma de pensar es inmadura y no es válida, se adentra en una confusion existencial y empiezas a replantearte preguntas que han sido contestadas a traves de tus experiencias. Entonces, ¿ por qué crees que te estás guiando por el mal camino? Si tus pensamientos se basan en unos valores y principios no intentes cambiarlos por nada y sobre todo por nadie. Que no concuerden con la actitud de otra persona no significa que estés en mal dirección. A lo mejor es la del otro la que está mal, o no.
Todo es relativo.

Con esa sonrisa pegada en mi boca acabo de dormirme. Se encamina una de las mejores noches después de tantos... ¿problemas? 

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