18 diciembre, 2012

¡Oh, demonio!

Tu, cruel ser, que has hecho de mi alguien despiadado y sin sentimientos. Me has arrojado a tus brazos para quemarme lentamente hasta deshacerte de mis cenizas en un camino sin retorno. Sin retorno porque tras muchos intentos, sigo estancada como si estuviese entre barrotes. Imagina qué barrotes tan estrechos para poder impedir la salida de diminutas cenizas. Y aunque con mucha garra he conseguido agrandar los palos de hierro que me rodeaban y así reconstruir cada parte quemada, todavia sigo prisionera. ¡Por favor, sácame de aqui! Sin promesas que decir, sin credibilidad ante ti, confia en mi. No hay más que pedir, solo concédeme mi libertad una vez más. Te dejaré atrás. Intentaré que mi nombre no vuelva a subir a tu reino. Porque cuando me escuches, llegará mi hora fatal. Y ahi seré yo quien prenda la mecha y arderé hasta que el humo atraviese tus entrañas y te drogues con él. Será el mejor alucinógeno probado y nunca inventado. Te encantará. Pero pido que esperes. Deja que disfrute de tu reino esclavo, deja que la luz me envuelva por un tiempo. Mi corazón debe tornar a una paleta de colores claros y puros. Mi energía siempre dedicada a arreglar desastres, ha sido fulminada. Señor, tu que eres capaz de darme mi último tarro de energía pura, dámela. Vuelve a darme la vida, y cuando la desperdicie, me venderé como una puta, pero sin necesidad de cobrar. Mi última oportunidad será mi cobro por adelantado. 

1 comentario:

Iván dijo...

Vaya texto !!! increíble !
Con tu permiso me quedo y te sigo !

Abrazos


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